Todo comenzó un martes.
Hubo una marcha por las becas estudiantiles. No había ido nadie al colegio. De nuestro curso, sólo 7 de 30 personas se presentaron a clases. Nosotras tres (María, Florencia y yo) y cuatro compañeros más.
Entramos al aula a las 13:30 hs para la clase de Física. Esperamos a la profesora hasta las 14:00, y no apareció. Asi que, decidimos ir con el preceptor para que le avise a la profesora de matemática si podía ir, para que nos adelante la hora.
Entramos a la preceptoría, pero no había nadie, buscamos por todo el colegio, pero estaba vacío.
Éramos nosotros, y nadie más.
Subimos a nuestro curso, a buscar nuestras pertenencias para poder irnos.
Llegamos a la puerta principal, pero estaba cerrada. Fuimos a la salida de emergencia, pero tambien estaba cerrada, lo cual, era algo sospechoso, ya que las salidas de emergencia no deben estar cerradas.
Asi fue que, a uno de nosotros se nos ocurrio llamar a alguien para pedir ayuda, pero desafortunadamente, ninguno tenía señal en el celular.
Se me ocurrió ir al tercer piso, siempre hay señal ahí. Pero tampoco había.
Intentamos romper los vidrios del colegio, pero era daño a la propiedad y atras de los vidrios, del lado de la calle, había rejas. Era inútil.
Fuimos a la secretaría, para usar el teléfono fijo, pero estaba bajo llave.
Ya eran las 16:30hs.
Ya no sabíamos que hacer, estábamos empezando a perder la paciencia. Empezamos a caminar por el colegio para buscar alguna salida.
En eso, se escucha un ruido, no sabíamos de donde venía, asi que lo dejamos pasar.
Seguimos buscando, sin separarnos.
Llegamos al segundo piso, y escuchamos el mismo ruido de antes, pero esta vez más cerca. Automáticamente miramos al aula 14 de escultura, entramos con un poco de miedo. (El ruido era algo así como una silla al caerse al suelo) Entramos lentamente, y ahi estaba, descansaba en el suelo la silla. Inspeccionamos el lugar para ver si había alguien. No había nadie. Nos fuimos.
Nos pareció algo fuera de lo normal, ya que no había nadie en el establecimiento además de nosotros, o... eso creíamos.
Dejamos la silla en su lugar original y nos fuimos.
Empezamos a pensar y a discutir las posiblidades de que la silla se caiga por la fuerza del viento (ignorando la idea de que podía haber seres sobrenaturales), no tenía mucho sentido, porque las ventanas estaban cerradas, al igual que la puerta.
Ya no sabíamos que hacer, el timepo pasaba y no conseguiamos ayuda alguna.
Ya nos empezaba a agarrar hambre.
Escuché un sonido que reconocí fácilmente, y a juzgar por la cara de Florencia, no.
Era mi celular, empezó a sonar. Era un mensaje de mi mamá, pregunatandome donde estaba y porque no había llegado a mi casa, estaba muy alterada.
Ya eran las 20:45 hs.
Intenté llamar a mi mamá, pero no podía, tampoco pude mandarle un mensaje, ya me empezaba a desesperar no poder salir de ahí.
María me pidió que la acompañe al baño.
Yo entré detrás de ella, con la mirada clavada en el piso, y me choqué con ella, que se quedó congelada frente al espejo.
Seguí con mi mirada hacia donde ella veía, en el espejo en vez de estar nosotras reflejadas, había gente que pasaba de un lado al otro, había chicas que se maquillaban mirándonos. Yo grité con todas mis fuerzas, pero era inútil, ellas no nos escuchaban, María escribió con marcador el vidrio "ayuda", pero tampoco nos veían.
Rompimos el espejo, para ver si estaba detras de él algo para poder salir de ahí.
Detras del vidrio, estaban los azulejos.
Entramos en razón, estábamos en una realidad paralela, de la que nunca podríamos volver.
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